La Cooperativa Agrícola obtuvo certificación internacional

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La Cooperativa Agrícola e Industrial San Alberto Limitada (C.A.I.S.A.) logró a fines del año 2016 uno de sus objetivos más ambiciosos al obtener una certificación IRAM NM 324:2010.

La certificación de “Buenas prácticas de manufactura” tiene campo de aplicación y validez para la elaboración, envasado y almacenamiento de fécula de mandioca lo que los posiciona, de ahora en más, en un lugar inmejorable para competir en el mercado interno y proyectarse hacia Sudamérica.

El Certificado del Sistema de Gestión fue emitido por DNV GL Business Assurance, entidad de certificación líder a nivel mundial y tiene validez hasta agosto del 2019 lo que requerirá permanentes auditorías y el sostenimiento en el tiempo de los estándares que les ha permitido lograr la certificación.

El Territorio dialogó con el Gerente de C.A.I.S.A. Fernando Witzke, con el Presidente de la cooperativa Fredy Limberger y con la Consultora Ingeniera en Calidad María de los Angeles Puente quienes junto al Ingeniero Cesar Bernal (ausente durante la reunión) iniciaron hace cuatro años el camino a la certificación.

“En el año 2012 comenzamos a trabajar en respuesta de una exigencia reglamentaria y de clientes y sus auditorías vinculada a un Manual de Buenas Prácticas y a partir de entonces se inicia el sistema de gestión de inocuidad que se pone en vigencia, plenamente, al año siguiente” describen.

Las exigencias de esos años apuran las decisiones de C.A.I.S.A. y los coloca en un plano de permanentes cambios y adecuaciones ya que los manuales eran solicitados por el Ministerio de Salud Pública, por la Secretaría de Industria y por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) entre otros, vale destacar que cada uno tenía sus condiciones y sus requerimientos y que por lo general no coincidían entre sí.

En resumidas cuentas “la coyuntura hizo que el camino hacia la certificación se transforme en un largo proceso y se demore más de lo deseado” sostuvieron.

En el sistema de trabajo que implementaron a partir de 2014 tenían auditorías internas y controles que se hicieron rutina “fue un avance dentro del sistema de gestión ya que las auditorias no dependían de una certificación sino de una decisión empresarial lo que nos permitió afrontar cuestiones que fueron surgiendo y que luego generaron cambios en la infraestructura especialmente en el laboratorio. A su vez, comenzaron a calibrar, a realizar un control muy fuerte de plagas encarando así un camino de conciencia hacia la inocuidad” explica la Ingeniera Puente.

Tanto el gerente Witzke, como el presidente Limberger coinciden en afirmar que “el éxito de los pasos que dimos están fuertemente vinculados a los roles que asumieron en la parte operativa los empleados de la plana media que se pusieron al hombro el proyecto y aceptaron, algunos con cierta reticencia, los nuevos papeles que debieron asumir”.

Finalmente y luego de poner a punto todos los requisitos reglamentarios exigibles por ésta norma en el 2016 logran la tan ansiada certificación con estándar Mercosur, la Certificación IRAM NM 324:2010.

También con los productores

En el proceso de obtención de la certificación otro de los flancos a cubrir fue el del productor de mandioca, allí el trabajo se hacía arduo y algunos intentos anteriores no habían tenido los resultados esperados ya que un grupo de socios de la cooperativa se resistían a que alguien “de afuera”, un técnico, los asesore y los quiera introducir en nuevas prácticas de preparado del suelo, cultivo y transporte de la mandioca.

Habiendo reconocido la problemática la Cooperativa toma la decisión de incorporar a un Ingeniero Agrónomo, Gustavo Baumgratz, que logra excelentes resultados en corto plazo desarrollando un concienzudo trabajo de campo, estableciendo un vínculo personal a la hora de asesorarlos y acercándolos a los objetivos de la cooperativa.

La invitación de compartir esos objetivos fue la clave “y Baumgratz logró establecer ese vínculo con los productores que a nosotros se nos hacía imposible, hoy día ellos se acercan hasta nuestro campo experimental, miran, consultan, preguntan” dice Fredy Limberger “dieron así un salto de calidad muy importante a la hora de evaluar los productos que están acercando a la fábrica”.

C.A.I.S.A. brinda este servicio de asesoramiento gratuito a los productores que son socios, poniendo a disposición y al alcance de todos, las herramientas para quien quiera sumarse al proyecto.

La Cooperativa Agrícola e Industrial San Alberto Ltda. fue fundada en abril del año 1.966 con el objetivo de reunir pequeños fabricantes y agricultores para poder comercializar juntos la fécula que se producía en el departamento.

Las diferentes calidades del producto que fabricaban entonces impedía una buena comercialización, eso los impulsó a construir una fábrica que comenzó a funcionar a mediados de 1969 donde se industrializaron las primeras 2.700 toneladas de mandioca.

Hoy tiene una capacidad de producción diaria de 250 toneladas de mandioca (60 tn de fécula) llegando a 5.000 toneladas por año.

Producen fécula modificada, adhesivos, pre mezcla para chipitas, puré deshidratado de mandioca y otros derivados a su vez envasan fariña, sagú de mandioca y almidón de maíz.

Fuente: El Territorio Digital